Sinónimo de lucro


Sin-ónimo de lucro


El ánimo de lucro podría definirse como la realización de una actividad con el propósito de obtener provecho, negocio o cualquier ganancia individual. 


En estos tiempos, cualquier actividad susceptible de mercantilizarse acaba tarde o temprano dividiéndose en dos: los usuarios que solo pretenden disfrutar de una afición y quienes ven en ello la oportunidad de hacer negocio. Lícito, siempre que se haga con ética. 


El problema viene cuando alguien descubre que la mejor manera de hacer negocio es hacerse pasar por un simple usuario o utilizar esta condición para hacer contactos, tantear el mercado y darse a conocer. Esa variante ha entrado en el autocaravanismo de este país como un elefante en una cacharrería: empresarios del sector que crean grupos en Facebook, vendedores de accesorios con canales de Youtube y apariencia de usuarios, Blogs con artículos intrascendentes que cada día incorporan publicidad de un producto nuevo, etc.



No tengo nada contra las actividades comerciales, pero me gustan las cosas claras y no quiero que me engañen. Si busco un producto para limpiar mi autocaravana y acabo encontrando un vídeo en Youtube donde otro usuario me recomienda uno, me cabrea mucho enterarme de que lo ha hecho solo porque esa marca le regalaba muestras. 



Una de las utilidades de los grupos es (por ejemplo) que un usuario novato pueda preguntar qué vehículo le recomiendan para empezar en el autocaravanismo. Lo último que imaginaría es que alguno de los que amablemente le contestan se lleva sustanciosas comisiones si hace de intermediario para guiarle hacia un modelo concreto. No es una situación hipotética, es un caso real del que podríamos citar nombres y apellidos. 



Por eso insistimos tanto en el carácter altruista de Autocaravanas, Campers y Viceversa y ponemos por delante nuestro rechazo al ánimo de lucro. Porque somos usuarios, viajeros y entusiastas del autocaravanismo, ni vivimos de esto ni pretendemos hacerlo nunca. No queremos la falsa simpatía de quienes nos ven como un dólar con patas. 



Nos reconocemos cada vez más en aquello que dijo Oscar Wilde: “Hay quien sabe el precio de todo, pero el valor de nada”.


Antonio Arroyo